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Aquellos que dicen que otro mundo es posible y no acreditan otra educación sentimental que la de las novelas y los telefilmes, merecen que se les escupa a la cara. No conozco estado más abyecto que el estado amoroso. Entre amar y estar enamorado hay toda la diferencia entre un destino que se asume y una condición que se padece.
Queremos extraer del amor toda posesión, toda identificación, para ser por fin capaces de amar.

La guerra apenas ha comenzado. Tiqqun.

Febrero 2013